La reforma integral lo cambia todo a la vez: se derriban tabiques, se redistribuye la planta, se renuevan las instalaciones eléctricas y de fontanería y, sobre esa base nueva, se colocan suelos, puertas, baño, cocina y pintura. Es la obra habitual en pisos de Santander o Torrelavega que conservan sus instalaciones de origen, y en apartamentos de Laredo, Noja o Castro Urdiales que dejan de ser de veraneo para vivir en ellos todo el año. En la costa es además el momento de rehacer aislamiento y ventanas, porque la humedad y el salitre no perdonan. Cada una de nuestras reformas integrales en El Sardinero empieza con una visita en la que el titular mide, revisa instalaciones, estructura visible y carpinterías, y habla contigo de cómo quieres vivir la casa. En dos o tres días tienes un presupuesto por partidas, desde el derribo hasta el último remate, y te indicamos qué trámite pide el ayuntamiento. Lo que aparezca al abrir paredes y suelos se te enseña y se decide contigo. Reformas Castanedo coordina todos los oficios y entrega la vivienda terminada y limpia.
El Sardinero mira a mar abierto, entre la Primera y la Segunda Playa, los jardines de Piquío y el Gran Casino, y se construyó como barrio de veraneo: villas con jardín, palacetes y edificios de pisos de vacaciones que hoy se viven todo el año. En primera línea, el salitre y el viento del norte castigan carpinterías, barandillas, fachadas y todo lo metálico, y la humedad entra si la envolvente no aísla. Por eso aquí la reforma suele empezar por ventanas, cierres y humedades antes de llegar a la cocina o los baños, y en las villas hay que mirar con cuidado cubiertas, muros y desagües. En verano el barrio se llena y aparcar es difícil, así que el calendario de la obra se piensa antes.
La dirección de cada una y cómo llegar.
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